domingo, 20 de agosto de 2017

BAJO EL EFECTO DE LA BOMBA

Aristide Labarthe se ha levantado esta mañana de domingo cuando el sol y el viento sur iluminaban el pasillo de la casa, se ha dirigido a la puerta para recoger el “Sud Ouest” arrojado sobre el “ongi etorri” del umbral. No ha cerrado la puerta y ha observado la calle silenciosa, Baiona recluida sobre sí misma. Ha comprobado en los titulares que no había sido un mal sueño: “Baiona toma un castigo en Perpignan”. El increíble 66-6 no había sido tampoco una alucinación, la cruda realidad se impone en su cerebro más encogido que su estómago. Repasado el artículo sobre la mesa de la cocina, el café y las tostadas han barrido los restos de las cervezas desesperadas de la noche, la boina con el escudo sigue colgada en el mismo clavo que el calendario “Orgullosos de nuestros colores”. El juego de las escaleras y de las serpientes de los aficionados del Aviron de todos los años.
- ¿Quién se irá el primero Etcheto o Berbizier? - Madame Labarthe ha cogido las ciruelas y las ha puesto sobre la mesa-, Creo que ninguno de los dos pasará en el banquillo mucho más allá de las navidades…
Baiona se prepara para el aperitivo del domingo, las campanas de la iglesia llaman a la misa de las 11 pero los habitantes de la ciudad no las oyen, están en el retrete evacuando sus emociones.

- ¡Abre la ventana, cariño!

viernes, 18 de agosto de 2017

BONITO NO HA SIDO

Pero se ha ganado. El Biarritz Olympique ha jugado -es un decir-, con sus armas: el balón para los gordos y para el pie del apertura Pierre Bernard que ha inscrito los 24 puntos de su equipo (3 drops y 6 golpes, ha marrado 2 distantes), además los gordos debían ser disciplinados y lo han sido, a pesar de que una gilipollez de Synaeghel les ha costado 3 puntos y una más gorda de Levi les ha dejado en 14 casi toda la 2ª parte, pero el Stade Montois se ha ido del partido en esta 2ª parte, dedicándose a aburrirse detrás del balón, a pegar patadas con los pies en lugar de con la cabeza y a olvidarse de que tienen a Matanavou por alguna banda. En resumen: Bernard ha cumplido su parte del contrato, el partido ha sido un feo espectáculo pero un buen partido para quien ha ganado y para los 10.000 espectadores que prácticamente han llenado Aguilera. Así que Quesada ha descubierto sus cartas, retrocedemos a los tiempos de Lagisquet pero sin Yatchvily y a ver qué pasa.

jueves, 17 de agosto de 2017

CONTRABANDISTAS DEL RUGBY

En 1908 se dice que fue el primer “derby” entre Bayona y Biarritz y esta temporada que comienza, con ambos equipos de rugby en la segunda división, nos vamos a encontrar con dos nuevos encuentros entre los enfrentados vecinos de la misma aglomeración urbana -la eurociudad transfronteriza si contamos, en plan optimista, con los vecinos del sur-. Los dos gallitos, que pretenden el ascenso una vez más, no van a coincidir en sus partidos como locales, así que todos los fines de semana los rugbiers guipuzcoanos pueden alternar entre Jean Dauguer y Aguilera para sus excursiones al norte, siempre que se espabilen en materia de entradas, prácticamente imposibles de conseguir en Baiona, y de atascos, impresentables las comunicaciones actuales que sufrimos.
Mientras el Olympique recibe al Stade Montois, el Aviron viaja a Perpignan en la primera jornada, así que ambos clubes tienen encuentros difíciles “a priori” con serios candidatos también a estar en la lucha por el retorno al Top 14, como comentaban un grupo de comensales en la terraza del establecimiento de Imanol Harinordoquy junto al mercado de Biarritz.
- Prefiero jugar fuera el primer partido y contra un equipo duro -comentaba Aristide Labarthe bajo el resol en la plaza del aragonés nombre de Sobradiel-, así el resultado negativo es más intrascendente y cualquier resultado positivo, por mínimo que sea, es bueno para la continuidad.
- ¿Cómo va la historia de un solo gran club vasco en el futuro? -Interviene Murray que está analizando al trasluz un vaso de dorado vino blanco- ¿Sigue como siempre?
- Tengo ganas de deciros que no es para mañana -Hiruntchiverry lee el Midol en voz alta, traduciendo unas declaraciones precisamente del antiguo n.º 8 de la selección francesa-. Hay un hermoso proyecto en Biarritz, Gonzalo Quesada hace un trabajo súper y veremos lo que eso produce a medio plazo ¿Los Baionatarras? No sé demasiado dónde andan. Esta temporada volvemos a jugar los “derbies” y eso está bien. Pero no me quitaréis la idea de que un estadio de 25.000 personas en Top 14 tendría más ambiente que dos de 10.000 en Pro D2…
- ¡Si ya tienen Anoeta hecho para la fusión! Esperemos que a éste le vaya mejor como tabernero que como camisero -decía Galtzagorri con referencia al patrón del bar- ¿Y dice algo de qué pinta Etcheto quedándose en Baiona, estando Berbizier?
- No se lo preguntan -le precisa Hiruntchiverry-, pero yo creo, es una opinión personal, que Etcheto espera a que Berbizier la líe una vez más también en Baiona y le echen para volver a dirigir el equipo.


- Aquí no ganamos para profetas… - Aristide añade resignado-.

lunes, 14 de agosto de 2017

PRIMER VIERNES DE RUGBY

Hace calor, la humedad costera lo hace más difícilmente soportable, el día ideal para hacer verduras rellenas en el horno para Madame Hiruntchiverry, así que en el apartamento con vistas a ningún sitio de Biarritz los esposos Hiruntchiverry han vaciado calabacines, berenjenas, tomates y patatas, preparado el relleno con cerdo, ternera y jamón, todo bien picado, precalentado el horno, hecho la bechamel y rallado el queso. Y cuando la temperatura del horno ha alcanzado los 180º y la de la vivienda los 34º han metido todo a asar, mientras esperaban a sus invitados, con un par de “Lillets” blancos fríos en las copas.
Aprovechando el puente festivo y pasando por el tradicional atasco de Biriatou, que se ha incorporado al genoma incomparable del pequeño país, a veces se puede llegar hasta Biarritz incluso y con mucha suerte aparcar no muy lejos de una parada de autobús que por un módico precio o gratis conduzca a los intrépidos viajeros al centro de la ciudad balneario, como este lunes hicieron los Marqueses de Altamira.
- Y el viernes un inquietante partido para empezar el ascenso -comenta Imanol Hiruntchiverry, sirviendo el vino blanco licoroso de Burdeos a sus amigos-, contra un equipo de los que siempre, al final, están en las fases finales de ascenso.
- Pero el Stade Montois suele empezar tímidamente la temporada, como reservándose para la parte final -le replica el Marqués, cortando el picante chorizo soriano que ha aportado para abrir boca-, y además fuera de su casa suele bajar mucho en su juego.
- Ya, pero ese juego a la mano, de abrir, de jugar al espectáculo no le va bien al Olympique que con los cambios en el banquillo, ese aterrizaje de un paracaidista que ha hecho Gonzalo Quesada, que tiene que establecer su nuevo estilo, si lo tiene, y, por los fichajes y descartes, no me parece que vaya a pasar de un esquema elemental: la pelota es de los gordos mientras no se demuestre lo contrario ¿Crees que el “pumita” éste va a conseguir cambiar algo?
- Al menos, habla bien: es argentino.


jueves, 10 de agosto de 2017

REBANADA DE VERANO FRANCÉS

- Es un bonito pueblo francés, un pueblo de ésos que sólo existen para que pase el Tour por él y dar una bonita imagen en la televisión con sus casas alineadas, su gran iglesia desproporcionada y una casa señorial en ruinas junto a un estanque. Acabada la retransmisión de la hora de nuestra siesta, el pueblo vuelve al coma del que ha salido durante el fugaz paso del pelotón. En medio de ninguna parte, esto es, de inmensos maizales regados por monstruos oxidados de metal que giran escupiendo una cortinilla de gotas, quienes están censados en el pueblo, llamarlos habitantes es una exageración, salen temprano por la mañana para ir a trabajar por una retorcida carreterilla en su peugeot hasta la modesta villa que hace de capital de la región y van regresando a la tarde para encerrarse en sus casas, después de cortar el césped del jardín y abonar las flores que nadie ve durante trescientos sesenta y cuatro días del año, hasta que el “bonjour” del día siguiente les despierte. Antes de internet, el paso diario del cartero era la señal de que el pueblo respiraba, hoy en día ni eso, incluso los fines de semana sus calles están limpias y vacías, las compras se hacen en un centro comercial de las afueras de la cabecera de la comarca.
Así era el pueblo de mi amante de hace unos años, Françoise Chabrol. La conocí en la caja de una franquicia cultural que ocupaba, y ocupa, un buen local comercial del centro de… quizá de Pau, quizá de Albi -la memoria se vuelve confusa con la edad-. Sus ojos oscuros y vivos en un rostro de belleza andaluza me sedujeron inmediatamente, sería injusto decir que doblaba en edad a las demás empleadas de la caja pero casi, además de intentar pagar con la tarjeta de crédito que nunca funciona en Francia le hice un primer comentario rutinario que provocó su sonrisa y su respuesta, luego arranqué el diálogo -no había muchos clientes a la hora española del almuerzo-, hasta quedar para un rato más tarde en el bistró más próximo. A base de compras culturales y de cafés “noisette” fuimos intimando en un acelerado idilio -tendríamos ambos por entonces los cuarenta o más-, que nos condujo a algún restaurante con habitaciones arriba o un hotelito con restaurante abajo, no me acuerdo muy bien.
Su biografía seguía el guión de esa película francesa de la que se ruedan tres o cuatro versiones al año y que, cambiándole el título, la podemos ver en algún ciclo del canal “Arte” cuando se nos agarrotan los dedos de tanto zapping. Casada adolescente y embarazada, después de hacerle un hijo más, su marido, conocido jugador de rugby local, se había buscado un trabajo que le permitiera seguir jugando por la vida mientras los hijos se iban incorporando al equipo. Una vez los chavales partidos también del nido, la vida le abrió los ojos a Françoise Chabrol, se buscó un divorcio malo y un trabajo peor, pero la independencia tiene siempre un precio.

Esto de la independencia despertaba algo en mi cerebro de macho español a veces, pasados los primeros años de pasión y orgasmos descubiertos. Había días en que me preguntaba: qué hago yo aquí, cortando el césped, abonando estas putas flores, yendo a hacer la compra a más allá del enésimo pino -además de maíz hay mucho pino por aquí-, haciendo teletrabajo en esta topera, mientras mi señora deslumbra con sus ojos a cualquier jugador de rugby que haya ido a comprar un videojuego y luego a la tarde, cuando ella regresaba, y el whisky o el pastis de aperitivo habían sustituido para siempre a las caricias del preludio amoroso, tenía la sensación de que estaba pasando mi vida avanzando dentro de un túnel inacabable, donde la única luz que se veía al fondo era el espejismo de que la etapa del Tour iba a pasar por delante de la puerta...

domingo, 30 de julio de 2017

LOS MACHUCAMBOS


- A los que hemos amado Venezuela de tantas maneras, la situación actual del país nos parte el alma -dice Galtzagorri degustando un Gran Reserva de Santa Teresa, sobre granos de hielo, sin prisa alguna en la penumbra de la sociedad-, en realidad Venezuela siempre ha sido más un problema que un país.
- Para empezar por los propios venezolanos que tienen buen cuidado de elegir la peor opción política posible cada vez que pueden elegir – el Marqués de Altamira añade Pampero, una ración “de marinero”, a la coca cola que se va sirviendo, hasta alcanzar el equilibrio buscado-, y con esa maldición del petróleo sobre el que están sentados.
- Tienen la suerte de no estar en África ni haber sido colonia francesa en el pasado -comenta Hiruntchiverry, que ha optado por un Carupano Oro para acompañar la hora de la siesta-, porque la tentación de intervención de la derecha excolonial es evidente en los medios internacionales pero yo no veo por ahora a la cabra de la legión española desfilar por el Paseo de los Próceres.
- Algo debe funcionar en la democracia de Venezuela porque la elección de Maduro demuestra que cualquier venezolano puede llegar a presidente – Galtzagorri vuelve a poner reflejos dorados desde la botella de ron en el vaso que había empalidecido-, bueno en España, tenemos a Rajoy y hemos tenido otros antes, que también confirman que cualquier madero puede llegar a presidente en cualquier sitio, quizá porque el poder hace tiempo que no está en la política.
- ¿Tenemos algún disco de Los Machucambos? -reclama el Barón de la Florida que ha cogido a Santa Teresa, o lo que queda, por el cuello y la exprime en otra copa con gaseosa y una rodaja de limón-. En mi casa siempre había discos de los Machucambos cuando yo era pequeño.
- Los Machucambos no eran venezolanos, ninguno de ellos -Hiruntchiverry precisa-, era un grupo francés, formado por una costarricense, un español y un chileno que vivían en París.
- A mí me gustaban los Machucambos -compungido se excusa el Barón-, pero yo de Venezuela, como vosotros, tampoco ni pajolera idea.


domingo, 9 de julio de 2017

REBANADA DE VERANO

Maitane no tenía en su piel la biblia en verso tatuada pero casi, unos piercings señalaban todos y cada uno de los promontorios y depresiones de su cuerpo, al menos en la parte que un escueto tanga blanco dejaba al descubierto. Había llegado a la playa de la Zurriola y había establecido un reino de toallas y pareos en su entorno como era su costumbre. Una especie de medio novio medio bufón compartía el minifundio en la arena ardiente y se apartaba cada vez que se acercaba alguien a aquel dominio temporal a rendir pleitesía, después de cumplir su función de extender la crema protectora estrictamente donde ella no podía alcanzar con sus manos. Maitane aceptaba la adoración de jóvenes de ambos sexos que se le acercaban con cierto aire de pagafantas a robarle unos instantes de su dedicación al cancerígeno natural.
Murray bajó a la playa con su más pequeño descendiente, provisto de cubo, pala, pelota de rugby playera, gorras, bañadores, crema superprotectora al máximo y todas las instrucciones de la madre de la criatura, cuando la tarde soleada ya empezaba a ser más soportable. Encontró para establecerse un hueco entre el límite de la marea y el límite de la música reggaetón que los nuevos vascos difundían con sus aparatos para vengarse del trato que Lope de Aguirre y otros ancestros de por aquí infligieron en el pasado a las tribus indígenas de su procedencia. Una vez extendida su toalla, ésta tenía una frontera común con el feudo de aquella joven cuya cara, no las tetas perforadas por dos palillos metálicos a la altura de los pezones, le sonaba algo, quizá una andereño de alguno de sus hijos o una empleada de la caja de ahorros del barrio o la cajera del supermercado… el caso es que no saludó a Maitane que ignoró completamente su presencia.
Mientras el vástago correteaba por aquí y por allí, los ojos de Murray iban de la obligatoria vigilancia de los riesgos infantiles de su izquierda a la borrosa lectura de los tatuajes de la fémina de su derecha, de la indiferencia por los incordios que el niño podía causar a otros usuarios de la polución acuática de la orilla de su izquierda al interés científico por la enumeración de los objetos perforantes que se podían identificar en el cuerpo turgente de su derecha.
Confortablemente instalado bajo su ridícula sombrilla, poco a poco empezó a sentirse incómodo, cuando un pitón de miura empezó a empujar el textil de su bañador para probar su resistencia al desgarro a la altura de su entrepierna, hasta que llegó un momento en que fue consciente que se encontraba en situación de ganar el premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de Cine Porno de su Litzartza natal si existiera. Y entonces fue cuando llegó el niño corriendo y gritando:


- ¡Levántate, aitá! ¡Que la amá viene por ahí a buscarnos y no nos ve!