sábado, 21 de abril de 2018

FALSO TESTIMONIO

- No me creo lo que dicen los notarios ¿Me voy a creer lo que dicen los testigos? -Galtzagorri comenta de pie junto a la mesa del área de reposo de la autopista francesa en la que está apareciendo un servicio completo de mesa para varios comensales ante la mirada asombrada de varios camioneros portugueses- Al final las sanciones han recaído en base a testimonios de protagonistas que en el momento de ocurrir el incidente no eran conscientes de que iban a tener que dar testimonio de lo que estaba pasando allí entonces.
- Pero hay grabaciones variadas de lo que ocurrió – dice el Marqués de Altamira que está abriendo las tarteras de los entremeses fríos-, y una grabación es prueba documental.
- Las grabaciones nunca son totales ¿Quién decide qué grabación se aporta y cuál no? ¿Cómo comprueba el comité de disciplina si están editadas o no, teniendo que decidir en un breve plazo? -Galtzagorri, que no conduce, sirve un buen vino blanco de Borgoña en las copas de cristal-. Ahora con un pequeño programa de edición, mi hijo puede hacer maravillas y meter y sacar personajes de la cena de navidad cada año para mandar a la familia.
- Los peritos judiciales también pueden intervenir -El Barón de La Florida abre los humeantes recipientes de los entremeses calientes mientras los camioneros portugueses empiezan a echarse a llorar de envidia y deciden reanudar la marcha hacia el norte-, y comprobar la autenticidad de lo que se aporta.
- El difunto Murray solía decir que en el Derecho Anglosajón se afirma que hay solo tres tipos de testigos: los que mienten; los condenadamente mentirosos y los testigos expertos, a los que en el Derecho latino, llamamos peritos.
Y, dicho esto, Galtzagorri pone en el medio la tartera con el plato principal y único, se oyen bocinazos de despedida desde los camiones que arrancan con fatiga.
- Al final la decisión del comité de disciplina -Hiruntchiverry, que ha estado llevando las cáscaras del marisco y las conchas de las ostras a los contenedores, añade-, depende más de que si les dolían o no las hemorroides en el momento de tomarla que de todas las pruebas del expediente, aquí y en Noruega… y yo le pondría un poco de vino tinto ligero a este bogavante con puré de castañas, con permiso de los peritos expertos.

jueves, 12 de abril de 2018

MELÉ ESPONTANEA



- Si el equipo que defiende quiere coger el balón tiene que recuperarlo del contrario -dice Galtzagorri en equilibrio sobre una silla para alcanzar la vieja cazuela que está en la balda superior del armario de la cocina de la sociedad-, tiene que hacer todo lo posible para arrebatárselo antes de que el otro equipo monte la jugada que quiere.
- Por eso en los rucks hay que emplearse a fondo, dentro de las reglas -el Barón de la Florida está debajo para evitar que su amigo caíga, aún a riesgo de recibir un cacerolazo en el cráneo-, para disputar el balón, aunque tenga todas las ventajas el equipo atacante que lo puede esconder o sacar con cierta facilidad pero a veces se puede provocar que haga un “retenido” y que se les pite un golpe de castigo.
- A veces no hay que meter jugadores e impedir así que se forme el ruck para ir a por el portador del balón – Galtzagorri ya ha descendido y se dispone a lavar el utensilio ennegrecido-, pero todo eso hay que entrenarlo hasta el aburrimiento durante la semana, que los jugadores se acostumbren a leer las situaciones y decidan pronto, sin acomodarse en rutinas que en solo sirven para justificarse pero que no son eficaces para conseguir el balón.
- Así es la vida, siempre hay otro que tiene lo que necesitas – El Barón de la Florida le quita la cazuela a Galtzagorri y la pone sobre el fuego-, y hay que arrebatárselo de buenas maneras, dentro de la ley eso sí, siempre que el otro también respete el reglamento, claro.
La leche de vaca se está calentando y el Barón ha troceado unas exóticas tabletas de chocolate que va añadiendo mientras revuelve con un cucharón de madera.
- Haría falta leche de búfala para añadir a este chocolate indonesio -sugiere Galtzagorri embriagado por el aroma-, pero creo que hoy te vamos a dar un Máster, enmarcado incluso, por esta merienda.
- Es que en el chocolate de Landare se aprende mucho pero, sobre todo, a que la victoria requiere esfuerzo, esfuerzo y cabeza, aunque sea para saber dar algún coscorrón en la melé espontánea.


jueves, 5 de abril de 2018

ESPERANDO A GODOT Y A LA WORLD RUGBY

- Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera; soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tal leal compañera… -canturrea el Marqués de la Florida mientras saca las últimas croquetas de la sartén-, así cantaba mi amoña mientras le acunaba al aitá, según me contó mi ama el domingo pasado.
- Creo que en los años 40 era el nº 1 de los cuplés en las listas de éxitos obligatorios de la radio -continúa Galtzagorri acabando de rebozar las ruedas de calamar que va echando a la sartén-, cuando el mundo era en blanco y negro, no paraba el shirimiri nunca y solo había el deporte rey: el balompié.
- Pues me parece que estamos volviendo a aquellos tiempos en España -el Barón de la Florida lee la prensa deportiva sentado en la mesa-, cuando parecía que, por fin, el rugby asomaba la cabeza y tal, somos la estúpida piedra que tropieza dos veces o las que haga falta con el mismo hombre.
- ¿No era al revés? - dice Labarthe que está abriendo las botellas-. ¿O no veo el chiste?
- Quiero decir que en el rugby confundimos los objetivos que queremos alcanzar demasiado a menudo -intenta explicarse el Barón, apartando a un lado su lectura-, en vez de enfocar los esfuerzos de todos a seguir extendiendo las bases de nuestro deporte, mediante la educación de los jóvenes en nuestro deporte, mediante las medidas para preservar la salud de los practicantes y todo lo demás que tenemos que hacer, nos estamos dedicando a perder el tiempo sobre lo que pueda pasar con la clasificación para el mundial de un tercio de la legión extranjera a la que los medios de comunicación van a olvidar inmediatamente se clasifique o no.
El volumen ha ido aumentando en la anterior parrafada, como si los periódicos pudieran escuchar el tono de reproche de lo que dice el Barón.
- Pero está bien que la selección dé una imagen atractiva para que los jóvenes se acerquen a este deporte -Labarthe intenta cortar el chorro-.
- Para tener una imagen atractiva, lo primero es tener imagen. Y la imagen del rugby se construye en las escuelas de rugby con los equipos de niños que se destetan disputando un balón oval a otros equipos de niños y lo demás es el triste diálogo de una obra absurda de teatro.
 

viernes, 23 de marzo de 2018

MEJILLONES CON PATATAS FRITAS


- En Bélgica existe un plato nacional común tanto a los flamencos como a los valones y es muy simple, se hace con mejillones cocidos al vapor con apio, cebolla, zanahoria y pimienta que se acompaña de patatas fritas en aceite vegetal o en grasa bovina y se acompaña de cerveza. A nadie le sorprende encontrarse en el país plano con establecimientos dedicados a esta delicia gastronómica, lo de delicia con cierta ironía cariñosa, pero a veces los belgas sorprenden con otros platos, no me acuerdo muy bien con cuáles, pero pueden sorprender.
Galtzagorri habla en la cocina de la sociedad, mientras acaba de preparar una merluza en salsa verde para el pleno de la hoy silenciosa cuadrilla reunido con cara de funeral lógicamente, después de asistir a las exequias del amigo bruscamente muerto.
- Lo que nadie puede ignorar es que en el rugby no suele haber sorpresas pero cuando se prepara un partido, se prepara en función del equipo contrario y de las circunstancias, aunque las circunstancias sean un estadio en los Cárpatos, un grupo de vampiros sin escrúpulos para arbitrar y la presión de unos medios que nunca habían asomado sus almas rojigualdas a un campo de rugby.
- Cuando se va de favorito, la única sorpresa posible es la desagradable -por fin habla el Barón de la Florida que ha traído de postre una tarta de esas que se sortean en Landare los domingos-, y en el rugby internacional ni los All Blacks se toman a la ligera un partido contra Portugal, por ejemplo.
- Todo partido que no se ha jugado, se puede perder aunque se tenga que ganar y quien no se haya llevado un revolcón que tire la primera patada a touche.
Las raciones están siendo acabadas y, como solo ha hablado Galtzagorri, que habla por no llorar, algunos ya están echando mano a las porciones crujientes de la exquisita tarta de hojaldre.
- Y quien haya respetado siempre y en todo ocasión a un árbitro que se coma el trozo más grande de tarta… Eso no quita para que la conducta, al final, de algunos jugadores sea una gran cagada.

   

jueves, 15 de marzo de 2018

NO HAY TERCER TIEMPO


La cafetería hospitalaria es poco más confortable que una sala de autopsias, solo un poco más, quizá sea el ácido aroma a lata de salsa de tomate demasiado tiempo abierta lo que le da el toque diferencial. Esperando que las infusiones dejen de hervir en sus tazas, hay unos hombres que están agotando su provisión de pañuelos de papel en unas mesas del fondo. Uno de ellos comenta:
- ¡Si el domingo estaba estupendamente!
- Pero el karramarro debía de estar escondido bajo alguna piedra – Galtzagorri no oculta sus ojos en lágrimas-, y ha salido de repente a cogerlo todo ¿Sabéis qué me ha dicho? Que esto de morirse solo le pasa a los buenos… y que lo del Gran Slam de Irlanda en el Torneo ya está hecho, que los ingleses están deprimidos.
- ¡Qué cabrón! - dice el Marqués de Altamira-. A mi me ha dicho que Inglaterra va a arruinarles San Patricio a los irlandeses y a dejarlos sin Gran Slam.
- A mi me ha musitado algo de que el pan francés es pan comido para los galeses.
Después de decir esto, el Barón de la Florida se da cuenta de que una lágrima le cuelga de la nariz y, sin fuerzas para evitarlo, la deja caer en la taza humeante.
- El tiempo de juego ya se ha acabado para Murray – Galtzagorri habla entrecortadamente, con una voz tenue y mirando hacia un horizonte inexistente entre las paredes de color indefinible-, y en cuanto pierda la posesión del balón, se acaba el partido, se acaba el partido...
La repetición de la frase se queda encima de la mesa, bailando lentamente en los vapores que ascienden y desaparecen. Al cabo de un rato, Galtzagorri concluye:
- Y no hay tercer tiempo.



- A Javier: in memoriam -

viernes, 9 de marzo de 2018

LA MÁSCARA Y EL PERSONAJE


- En el teatro griego cada personaje llevaba su máscara y creo que en alguna de las modalidades del arte escénico japonés también se usan máscaras que identifican a cada personaje de la obra, -Galtzagorri comenta en la panadería-pastelería de Egia en que el grupo se ha refugiado-, el teatro es verdaderamente la vida, todos representamos un personaje, todos nos construimos una máscara en función del personaje que estamos representando en cada momento y en cada escenario…
- En el rugby no caben máscaras -dice el Barón de la Florida poniendo un plato de cookies en la mesa-, tienes que ser quien eres todo el partido, quizá en el fútbol se pueda representar un papel pero en el rugby…
- En el rugby también se usan máscaras y no sólo cuando juegas con la nariz delicada -corta Murray sirviendo un té oscuro y humeante en su taza-, ¿O en el pasillo antes de salir al campo nunca has exagerado lo mala bestia que eras delante del equipo contrario? A esas máscaras aparentes se refiere el filósofo de Gros y esas máscaras se usan en el rugby a todos los niveles.
- Yo quería referirme a algo más amplio -Galtzagorri añade, después de constatar que las cookies se han extinguido súbitamente en el plato-, claro que el rugby es una representación en que intervienen dos, mejor tres con los árbitros, troupes en una improvisación preparada, toda buena improvisación requiere de mucho trabajo previo y que, antes y después del partido, hay mucho teatro en los protagonistas, sobre todo ahora con las redes sociales… Pero yo me refiero a las máscaras de dirigente eficaz y honrado que llevan unos, de estratega infalible que llevan otros, de buen padre preocupado por la imagen de la selección…
- Vale, entendido -interviene el Barón de la Florida con el segundo plato de cookies en la mano-, es verdad que los delanteros a veces parecemos un coro griego, incluso en el campo, pero para jugar bien en la delantera hace falta vivir el personaje, como los buenos actores, en todo momento mientras que otros hacen el clown, dejando caer el balón a la mínima y no miro a nadie.
 

viernes, 2 de marzo de 2018

MITOS DEL RUGBY


- El rugby permite hacerse hombres a los niños y permite que los hombres sigan siendo niños, escribió Rives hace tiempo – Aristide Labarthe comenta en el mercado a Imanol Hiruntchiverry -, pero es que los niños pueden ser muy malas personas individualmente y en grupo.
- Hay quien cree en la bondad natural del hombre, que al niño le hace malo el entorno familiar – Hiruntchiverry está seleccionando verduras en un puesto al mismo tiempo que habla-, que lo que se le transmite o se le deja de transmitir es lo que explica su mal comportamiento.
- No sé si hay alguna verdad absoluta en todo eso -Labarthe observa la actividad de su amigo que ha conseguido fijar la atención de la titular del puesto y de dos de sus empleadas-, quizá todos el mundo tenga un poco de razón pero últimamente hay comportamientos en el rugby, tanto en la cancha como fuera, que se pueden calificar de infantiles en plan suave o de delitos, en otro plan.
- El otro día un dirigente de un club, al que le hice un comentario amistoso sobre la situación que están atravesando, me dijo que me comiera los valores del rugby en ensalada, que los valores del rugby siempre han estado para saltárselos.
- Es lo que hay, a los jugadores en activo es muy fácil juzgarlos y condenarlos cuando les ha cogido la televisión o internet con las manos en la masa – Aristide se mete dos dedos en los ojos a modo de tenedor, al decirlo-, que a los directivos que meten las manos en la masa a la mínima oportunidad -esto lo dice haciendo la posición del egipcio con la mano derecha-, o que usan del rugby para maniobras financieras y políticas inexplicables pues lo de los valores del rugby se lo limpiaron con el último barro que se quitaron de los tacos de las botas.
- Se me caen los calzones al suelo ¡En el rugby, no hagas lo que hago sino haz lo que digo! -dice Hiruntchiverry metiendo los últimos calabacines que ha escogido en la bolsa-.